Utilizado por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, el jengibre es también un poderoso digestivo y uno de los remedios naturales más eficaces para las náuseas.

Las propiedades farmacológicas del jengibre son numerosas y probablemente no todas conocidas, aunque es utilizado por alrededor del 40% de la población mundial, tanto como condimento como remedio para diversas dolencias.

Los principales constituyentes químicos, que caracterizan las propiedades tanto terapéuticas como alimentarias, son proporcionados por la oleorresina y el aceite esencial; encontramos en el primero los componentes «picantes» gingeroles y shogaoles y sus homólogos; la zingerona, otro derivado de los gingeroles, fue el primer componente de la oleorresina que se identificó.

El aceite esencial, cuya composición varía según el origen geográfico de la planta, contiene en cambio alcoholes y diversos hidrocarburos mono y sesquiterpenos. Según algunos autores, sería aconsejable utilizar el rizoma entero, no pelado, porque es en la cáscara donde residiría la mayor cantidad de oleorresina y aceite esencial.

Una planta nativa de la India

Conocida comúnmente como «Jengibre», pero en botánica como «Zingiber», el jengibre es una planta herbácea perenne originaria de la India, donde se cultiva ampliamente, pero también está muy difundida en China, el Asia sudoriental, Filipinas, Australia, en las regiones tropicales de África, así como en Jamaica.

Parece un arbusto voluminoso provisto de un rizoma, es decir, una extensión enterrada del tallo, subterránea y ramificada en forma de dedos; del rizoma se origina un tallo estéril, sin flores, con hojas de 15-30 cm de largo, en forma de lanza, lisas y de color verde pálido. Junto al tallo estéril, brotan los tallos florales, que tienen más de un metro de altura y están cubiertos de hojas cónicas.

El rizoma es la parte que se utiliza tanto en medicina como en la industria alimentaria; hay varios tipos de rizoma de jengibre que se diferencian tanto por su aspecto como por su aroma, que puede ser picante o picante, dulce-picante o picante-fuerte, dependiendo de la procedencia de la planta. El jengibre jamaicano se considera de la mejor calidad, aunque el jengibre australiano y el bengalí también son muy populares. Hoy en día las mayores cantidades de rizoma, alrededor del 80%, provienen de China.

El jengibre en la medicina china

Fuentes históricas indican que en China, ya en el año 300 a.C., la planta se utilizaba para tratar resfriados, como estimulante digestivo y como aromatizante. En la medicina china se habla de «Sheng Jiang» cuando nos referimos al rizoma del jengibre fresco y joven, y de «Gan Jiang» si el rizoma se utiliza después de ser secado al sol.

El rizoma fresco, si se consume con leche caliente y cúrcuma, está indicado como mucolítico útil para liberar las vías respiratorias congestionadas, pero también como calentador del estómago, por lo que es capaz de estimular el apetito y promover la digestión; el rizoma seco está indicado, en cambio, como tónico Yang (en la medicina china representa la energía que tiene la tarea de activar las funciones del cuerpo y, por lo tanto, calentar el cuerpo), y por lo tanto será útil como tonificante y revitalizante.

Propiedades digestivas y anti-nauseas

El jengibre actúa principalmente en el tracto gastrointestinal, hacia el cual expresa una acción digestiva porque estimula la secreción salival y gástrica, refuerza el tono del músculo liso intestinal, promueve la excreción en el duodeno de los jugos biliares, importante para la digestión de las grasas, y útil contra el estreñimiento y la dispepsia (dificultad digestiva), y por último tiene actividad antiemética (previene o reduce las molestias de las náuseas y los vómitos).

Se ha estudiado ampliamente el efecto antiemético/antináuseas y se ha confirmado su eficacia incluso en situaciones particulares en que el vómito fue inducido por sustancias eméticas y que irritan fuertemente la mucosa gástrica, como algunos fármacos anticancerosos (de ahí el posible uso del jengibre en las náuseas inducidas por la quimioterapia).

La Comisión E, el equivalente alemán de la «Administración de Alimentos y Medicamentos» (FDA) de los Estados Unidos, atribuye al rizoma de jengibre la curación de los síntomas de la dispepsia y la prevención de las náuseas por mareo (un trastorno neurológico resultante de los movimientos rítmicos o irregulares del cuerpo). Además, las monografías del ESCOP y de la OMS describen al jengibre como útil también en las náuseas postoperatorias.

Algunos estudios han demostrado una mayor eficacia que el placebo para reducir la incidencia y la gravedad de las náuseas y los vómitos en las mujeres embarazadas que han tomado, en el primer trimestre de gestación, 1 gramo de rizoma dividido en tres administraciones durante 3 ó 4 días, mostrando una buena tolerabilidad.

Cómo funciona

El mecanismo de acción que explica en parte estos efectos estaría vinculado a la interacción de los componentes activos con algunos receptores de serotonina situados en el estómago y denominados 5HT3. Estos receptores, una vez activados (por ejemplo, por un insulto farmacológico, la comida o el alcohol), están implicados en la génesis del vómito porque son capaces de emitir, a través de las vías vaginales, una señal emética al Sistema Nervioso Central; los componentes químicos del Jengibre tienen la capacidad de bloquearlos y así producir el control de las náuseas y los vómitos.

El jengibre debe sus efectos positivos en el proceso digestivo también gracias a la interacción de los shogaoles con la sustancia P, un neuropéptido que contribuye a nivel gastroentérico a estimular la función motora del estómago y el intestino.

Antiinflamatorio y analgésico

Se atribuyen al jengibre efectos beneficiosos en las enfermedades inflamatorias de las articulaciones y el reumatismo: estas propiedades, ya descritas por la medicina ayurvédica, han sido verificadas por algunos estudios en los que se ha comprobado que la planta es capaz de reducir la producción de mediadores inflamatorios, como las prostaglandinas y los leucotrienos.

Los gingeroles y shogaoles serían útiles para inhibir los niveles de monóxido de nitrógeno (importante proinflamatorio y pro-radical) y para ejercer un efecto analgésico, superior al del placebo, contra la osteoartritis, los dolores musculares por el esfuerzo y la migraña, la zingerona también muestra un importante efecto antioxidante y neutralizante de los radicales libres. Los efectos antiinflamatorios del jengibre se verían también confirmados por la propiedad de bajar la fiebre.

En una reciente investigación realizada en Nueva Zelandia se propone el uso del jengibre como un analgésico eficaz también para aplicaciones locales (según la tradición médica china) en el tratamiento del dolor osteoartrítico. La osteoartritis es una de las principales causas de dolor e incapacidad musculoesquelética; la aplicación de compresas de algodón impregnadas con un extracto acuoso de jengibre, durante 30 minutos al día, ha producido apreciables beneficios destacando un calor constante, una mayor relajación muscular, un aumento de la flexibilidad y la movilidad articular y la consiguiente disminución del estímulo del dolor.

Cómo consumirlo

El jengibre puede tomarse en forma de polvo dispersado en los alimentos, en una dosis de 2 a 4 gramos por día, como recomienda la Comisión alemana E. También hay muchos preparados para la infusión que prevén el uso del rizoma solo o asociado con otras plantas como la cúrcuma, el limón y el regaliz, para ser consumidos generalmente después de las comidas.

En la fitoterapia, la forma farmacéutica más acreditada se refiere a las cápsulas que contienen el extracto seco titulado en gingeroles, que deben tomarse siempre a la hora de las comidas. Puede ser consumido naturalmente como alimento o condimento. Las monografías europeas de la EMA recomiendan el uso de la planta a partir del sexto año de edad; en todo caso, los ensayos clínicos muestran que los efectos indeseables del jengibre se superponen a los del placebo y que la planta es esencialmente segura.

Sin embargo, por sus propiedades coleréticas, no se recomienda a los pacientes con cálculos hepáticos y a los que siguen terapias anticoagulantes dada la acción antitrombótica de la droga.

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